febrero 14, 2013

La revolución tunecina en un giro. ¡Por el armamento de los trabajadores contra las bandas islamistas y la policía burguesa!


La lucha de clases acaba de entrar en una nueva fase después del asesinato, el 6 de febrero, de Chokri Belaïd, Secretario General del Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (Watad) y un del portavoz de la oposición agrupada en torno al Frente Popular para la realización de los objetivos de la revolución (FP). 

Desde que la primera fase de la revolución expulsó a Ben Ali en enero de 2011, los capitalistas tunecinos y las burguesías imperialistas mayoritariamente apostaron al islamismo del Movimiento del Renacimiento (Ennahdha) apoyado por la monarquía de Qatar, para sustituir a la dictadura del nacionalismo a la Bourguiba, para defender la propiedad, para reconstruir el estado burgués, para hacer reinar el orden apoyándose en la religión.

En Malí, los islamistas se pusieron tan de espaldas a la población que la intervención imperialista francesa los expulsó fácilmente de las ciudades. En Egipto, el gobierno de los Hermanos Musulmanes se enfrenta al descontento popular.  El gobierno burgués de Túnez no dispone de los ingresos petrolíferos del régimen militar argelino o el régimen clerical iraní. El mantenimiento de la propiedad privada y de la dominación imperialista conducen inevitablemente al aumento de la pobreza y el desempleo.  En noviembre y diciembre, huelgas generales estallaron en Sned y en Siliana.  En esta ciudad, los huelguistas fueron atacados por la policía y los islamistas.

La responsabilidad del asesinato político incumbe a los barbudos.  Chokri Belaid ya había sido varias veces el objetivo de ataques por parte de las bandas armadas islamistas salafistas, incluido el del 2 de febrero en el Congreso de su partido.  Los nervis de las "Ligas de protección de la revolución" (sic), el brazo armado de Ennhada, compiten con las bandas salafistes (Hizb AL Tahrir) en las agresiones contra los mausoleos, las universidades, las exposiciones, los cines, los cafés, los militantes y los locales de los otros partidos o de la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), los huelguistas.

Contra estas milicias fascistas que aglomeran elementos del lumpen-proletariado y antiguos miembros de la policía política de Ben Ali, más de 40.000 personas se manifestaron el 8 de febrero en el entierro del dirigente del Frente Popular en Túnez.  La muchedumbre agitó, a la entrada del cementerio de El-Jellaz, donde se enterró a Chokri Belaïd, "el pueblo quiere la caída del régimen", "el pueblo quiere una nueva revolución", y se denunció al jefe de Ennahda, Rached Ghannouchi, a los gritos de: "¡Ghannouchi asesino!". La policía atacó a los manifestantes.

Como consecuencia de esta reacción popular masiva, la crisis política se acentuó en la cumbre del Estado burgués tunecino.  Por un lado, una parte de Ennahda, sujeta al Primer Ministro Hamadi Jebali, considera que las relaciones de fuerza no le permiten hoy ir a la confrontación directa contra la clase obrera y la juventud.  Jebali anunció por ello la disolución del Gobierno y la formación de un "Gobierno técnico" antes de nuevas elecciones.  De otro, Ghannouchi y su fieles rechazan esta decisión y piensan llegadoo el tiempo de someter al movimiento obrero y aplastar la revolución.

Ante la reacción burguesa agrupada detrás del islamismo, la clase obrera y juventud tunecina acaban de mostrar su determinación de no dejarse robar la revolución que iniciaron, sin los islamistas, contra el régimen de Ben Ali y el imperialismo, en particular la burguesía francesa, que lo sostenía.  La huelga general lanzada el 9 de febrero a la convocatoria de varios partidos de oposición y la UGTT, fue seguida ampliamente en todo el país y en particular en los bastiones obreros de Sfax y Gafsa, puntas de lanza de la revolución, donde los locales del partido Ennhada fueron tomados por asalto e incendiados por la juventud, los desempleados y los trabajadores.

Pero las masas permanecen sin perspectiva propia, ya que la UGTT, que había dejado aisladas las huelgas de finales de 2012, se ha limitado a una huelga de 24 horas, y los partidos obreros, presos de la herencia del estalinismo y del "frente único antiimperialista" son incapaces de trazar una vía independiente de la burguesía, sea demócrata, clerical o panarabe.  Así pues, el "Partido de los Trabajadores Tunecinos" (PTT, ex PCOT) porta los retratos del Coronel Nasser y participa en el Frente Popular.  El FP es un conglomerado de partidos estalinistas, ecologistas y nacionalistas panarabes cuyo programa viene determinado por el ala burguesa.  Reduce el eco del islamismo a una conspiración del extranjero y se opone a la lucha de clases: "La unidad del pueblo tunecino es amenazada por luchas doctrinarias artificiales, movidas por fuerzas extranjeras a través de agentes locales, que se ocultan detrás de la religión."  (Carta política, 28 de septiembre).

Es indispensable agrupar a los elementos avanzados de la UGTT, del PTT... en un partido obrero, un partido que no tenga miedo de plantear la cuestión del poder de los obreros y los campesinos, que conecte las cuestiones democráticas con la revolución socialista mundial.

El pacifismo, la postración ante el Estado Mayor del Ejército burgués, la palabrería sin fin con los islamistas por parte de todos los partidos en la Asamblea Constituyente, desorientan a la clase obrera, paralizan la revolución y permiten a la reacción, a la sombra del "diálogo" y de la "unidad nacional", agrupar sus fuerzas y preparar los asesinatos.


¡Ninguna participación de las organizaciones obreras en el "Gobierno de Unión Nacional"!
¡Contra los ataques fascistas de los islamistas, milicias de autodefensa obrera!
¡Por la laicidad, por la igualdad para las mujeres, por todas las reivindicaciones de los trabajadores de las ciudades y del campo ! ¡Organización de los trabajadores y jóvenes en Comités de barrio, ciudad, pueblo, fábrica, universidad!
¡Por un Gobierno Obrero y Campesino, basado en los Comités y en el armamento del pueblo, que expropie a los capitalistas para estar en condiciones de responder a las inmensas necesidades de la población!
¡Por la expulsión del imperialismo de Túnez y de toda la región ! ¡Por la Federación Socialista del Magreb y el Machrek!

12 de febrero, 2013

Colectivo Revolución Permanente (Francia, Austria, Perú)
Comité Comunista Internacionalista – Trotskista (Francia)



¡Abajo la intervención del imperialismo francés en Malí!


Un estado maliense decadente, un gobierno impotente

El presidente Amadou Toumani Touré, corrupto y especulador, fue derrocado el 22 de marzo de 2012 por un golpe de suboficiales apoyados por soldados del Ejército derrotado en el Norte.  El golpe mismo se produjo mientras una amplia movilización de las mujeres de los soldados y de trabajadores de Bamako se manifestaba contra el poder.  Un gobierno provisional, laboriosamente reconstituido a continuación bajo los auspicios de los gobiernos de África  Occidental agrupados en la CEDEAO, con el imperialismo francés como padrino, se reveló incapaz de poner fin al avance de los islamistas en el Norte y nunca ha encontrado legitimidad política ante las masas.  Con la dislocación del Ejército, el cuerpo de funcionarios desacreditados, el refortalecimiento de la dictadura de ATT, y la masa de los soldados, era todo el aparato del Estado el que se desmembraba.

Las verdaderas razones de la intervención del imperialismo francés

Desde hace meses, el imperialismo francés trabaja para restaurar un orden compatible con la continuidad de los asuntos en Malí.  Han sido Hollande y su gobierno quienes, después de haber jurado en Dakar en octubre pasado que "la Francáfrica se ha terminado", defendieron y obtuvieron de la ONU una moción que autoriza una intervención militar.  Pero el gobierno pensaba poder ahorrarse mayores gastos dejando a las fuerzas armadas de la CEDEAO, entrenadas y ampliamente equipadas por él, actuar por su cuenta.  La brutal agravación de la situación militar forzó al marionetista a pasar al frente del escenario.
Como siempre, es con las plumas de la defensa de la democracia que todos los imperialismos cubren sus operaciones.  Ese fue el caso para justificar la guerra en Irak, la guerra en Afganistán, en Libia, este es aún el caso hoy para Malí: "nuestra intervención no tiene otro objetivo que la lucha contra el terrorismo", declara Hollande el 12 de enero.  Realmente, Malí, como Costa de Marfil, donde el imperialismo francés también intervino en 2011, constituye una pieza matriz de su dispositivo postcolonial en África.  Cada posición está en juego en la lucha que opone a los distintos imperialismos, en África como en cualquier parte, y es la razón esencial que justifica la intervención francesa.  Los recursos mineros de Malí, básicamente situados al Norte y al Este: petróleo, gas, uranio, oro, fosfato, piedras preciosas, aún ampliamente inexplotados, atizan las codicias de todos los imperialismos.

¡Abajo la unión nacional en torno a la intervención militar!

Todos los partidos burgueses (UMP, UDI, MoDem, FN, PRG, EELV) apoyan la operación.  "Era hora de actuar para obstaculizar al establecimiento de un Estado narcoterrorista" declaró Copé, mientras que para Fillon "la lucha contra el terrorismo exige la unidad de la Nación más allá de las divisiones partidarias".  Para el FN, "la intervención francesa en Malí, decidida este día por el Presidente de la República, debe apoyarse en la medida en que nuestro país fue llamado en su ayuda por el gobierno legítimo de Malí...".
Los partidos procedentes de la clase obrera ligados a la defensa del capitalismo francés y sus posiciones en el mundo, los partidarios del patriotismo económico, se niegan a condenar o lo apoyan abiertamente.  El PCF sostiene: "una intervención internacional era urgente y necesaria".  Se preocupa por el Ejército francés: "La intervención militar francesa implica grandes riesgos de guerra y estancamiento..." y habría preferido permanecer en la versión inicial del imperialismo francés, una intervención por intermediarios:  "El PCF recuerda que la respuesta a la solicitud de ayuda del Presidente de Malí habría debido inscribirse en el marco de una misión de la ONU y la Unión Africana, realizada bajo bandera de la ONU, por fuerzas malienses y africanas, en estricto cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas..."  El PdG no se opone tampoco al bandolerismo de su burguesía: para Mélenchon, si "el interés de una intervención militar exterior para solucionar el problema planteado al norte de Malí es discutible", es la forma la que plantea problema: "decidir solo, sin consultar previamente ni al Gobierno ni al Parlamento, es condenable".  Por el PS, Harlem Deseo declara: "Expreso nuestra solidaridad con el pueblo maliense y nuestro apoyo más completo a nuestras fuerzas armadas".

Por la movilización obrera contra la intervención militar

No hay solución para el pueblo de Malí con las bandas islamistas o con el Ejército francés.  Ante la quiebra completa de la burguesía y el Ejército, vendidos al imperialismo francés, las masas no pueden defender sus reivindicaciones fundamentales y trazar un camino para el país más que organizándose y armándose, para tomar ellas mismas el poder, constituir su Gobierno Obrero y Campesino y abrir la vía de los Estados Unidos Socialistas de África.  Hace falta en Malí un partido obrero revolucionario que combata por estos objetivos.
En Francia, donde la clase obrera comprende decenas de miles de trabajadores originarios de Malí, y cuya juventud incluye numerosos alumnos de secundaria y estudiantes venidos de Malí o descendientes de malienses, la primera solidaridad con los obreros y los campesinos malienses es combatir a su propia burguesía rapaz, impedir por la acción de masas (manifestaciones, huelgas, bloqueos de transportes, etc.) la intervención militar de los mercenarios del imperialismo francés.  Tal es la responsabilidad de las organizaciones sindicales y de los partidos que se reclaman de los trabajadores.

17 de enero, 2013

Colectivo Revolución Permanente (Francia, Austria, Perú)
Comité Comunista Internacionalista – Trotskista (Francia)