julio 13, 2007

Carátulas Hojas Lucha Marxista 12, 11, 10 y 9






11 de Julio 2007

A este régimen Apro-fuji-lourdista hay que
derrotarlo con la alianza obrera y popular

¡Alto a la represión policial y militar!

¡Huelga General Indefinida contra el TLC!

¡Asambleas Populares para una Asamblea Popular Nacional!

Los trabajadores de la mayor parte del país han vuelto al combate contra la clase dominante y su gobierno. Como era de esperarse, las mentiras electorales del APRA acerca de acabar con los Services, eliminar la renta básica telefónica, renegociar el TLC, terminar con la Constitución fujimorista, etc, han agotado la paciencia de las masas, que ven pasar frente a sí los millones acumulados por los capitalistas y las distintas instancias centrales y regionales del Estado, sin poder beneficiarse de semejantes sumas a pesar de haberlas producido con su trabajo diario.

El caso más grave es la inminencia de la aplicación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, que junto a la escalada de privatizaciones y concesiones iniciada por Fujimori, continuada por Toledo y mantenida por García, constituye la total entrega a las empresas imperialistas, y al gran capital extranjero y nacional, de todas las fuentes naturales e industriales de riqueza que deberían servir para solucionar la crítica situación de desempleo y miseria vivida por millones de trabajadores y sus familias.

En los últimos meses, la vanguardia de los trabajadores y en general la población de las regiones más golpeadas, ha decidido reanudar su enfrentamiento con la burguesía. Como resultado de la presión ejercida por las bases, las dirigencias se han visto obligadas a convocar Paros Regionales y huelgas por sectores; Paros de 24 o 48 horas que nunca han resultado eficaces para derrotar las medidas antipopulares de los gobiernos, y huelgas sectoriales aisladas que son fáciles de estrangular por las patronales y su Estado. Ahí tenemos los ejemplos de la Huelga minera de abril y de las decenas de Paros Regionales de los últimos años; luchas convocadas y desactivadas por las burocracias sindicales con un ánimo simbólico, únicamente testimonial, “preventivo” como les llaman, pero sin ningún interés real de derrotar políticamente al enemigo de clase.

Ante la agudización de la lucha de clases, y teniendo como principal objetivo impedir la aplicación del TLC (que también amenaza en este momento a los pueblos de Colombia, Panamá y Costa Rica), la única medida que puede hacer retroceder al imperialismo y al régimen lacayo del APRA-Fujimorismo-Unidad Nacional, es la HUELGA GENERAL INDEFINIDA por las grandes reivindicaciones de las masas, entre ellas: Expropiar las saqueadoras empresas imperialistas, re-estatizar sin pago las empresas privatizadas y desconocer la deuda externa. Sólo con una acción de tal envergadura tendremos posibilidad de vencer a las transnacionales, a los gobiernos imperialistas de Norteamérica, Europa y Japón, y a la burguesía peruana y sus partidos.

Las luchas más recientes están mostrando un hecho de gran trascendencia. El regreso de escalones fundamentales de la clase obrera a la batalla frontal, como el proletariado minero. Una Huelga General Indefinida debe imperiosamente tener en la clase obrera a su más resuelta dirección, como la clase que está en capacidad de romper el espinazo económico, político y represivo del orden burgués. En el curso de la lucha, la clase obrera y el conjunto de los trabajadores tienen ante sí al menos dos tareas ineludibles: democratizar, des-burocratizar la CGTP, para crear una gran Central de Masas con una dirección revolucionaria, convocar Asambleas Populares en la perspectiva de una Asamblea Popular Nacional que forje nuestro poder, y construir un partido revolucionario para arrebatarle el poder a los explotadores. Sólo por este camino podemos aspirar a reales posibilidades de victoria. Sólo así podremos conquistar una República de Trabajadores.

11 de julio de 2007

COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ


julio 03, 2007

CON LOS MINEROS PERUANOS

Junto a los trabajadores de la educación, de la salud, de construcción civil, a los campesinos y los pueblos de distintas regiones del país, el proletariado minero peruano ha vuelto a la lucha en las últimas semanas.

En los yacimientos cupríferos de Toquepala, Cuajone y la refinería de Ilo, región de Moquegua, los obreros de la multinacional mexicana Southern Perú han entrado ya dos veces en Huelga Indefinida desde abril. También en el mismo período los mineros de la Shougang Hierro Perú, de capitales chinos, se enfrentaron con la patronal y la policía en el yacimiento de Marcona, región de Ica. Como resultado de esta lucha, Ronnie Cueto, Secretario General del Sindicato, se encuentra detenido ya cerca de tres meses. En este momento, los mineros de Casaplaca, en el centro del país, mantienen el bloqueo de la Carretera Central como parte de su Huelga Indefinida contra la familia Gubbins, propietaria de la compañía minera concesionaria del yacimiento. La represión se ha cobrado hasta el momento la vida de dos mineros.

La clase obrera minera, como los más vastos sectores de trabajadores en el Perú, sobrevive con salarios paupérrimos y un estado de tercerización del empleo mediante “Services”. Miles de estas empresas subcontratistas proveen de mano de obra barata al capital nacional y transnacional. En este estado de ataques a los derechos laborales, los trabajadores permanecen en el precario régimen de contratados fuera de planilla, sufren jornadas de más de doce horas, despidos ilegales, no reconocimiento de sus sindicatos, y más continuos abusos por parte de empresas que además son causantes de irreversibles daños medioambientales, denunciados reiteradamente por las comunidades campesinas de la zona. Al mismo tiempo, los capitalistas mineros disfrutan de tasas de ganancia extraordinarias para su sector económico.

¡Fin de la represión policial y militar contra los mineros y las masas trabajadoras en lucha!

¡Organizar y fortalecer la Autodefensa minera!

¡Por una Huelga Indefinida de la Federación Minera hasta la conquista de las reivindicaciones obreras!

Mientras tanto, el gobierno aprista de Alan García, aliado al fujimorismo y a la plutocrática Unidad Nacional, acaba de hacer aprobar por el Parlamento las adendas finales al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, que sólo espera la luz verde del Congreso de Washington para entrar en vigencia. Con este nuevo marco legal, el imperialismo norteamericano habrá dado un nuevo y serio golpe recolonizador a las masas trabajadoras peruanas. El gobierno burgués del APRA regala así el país a la burguesía imperialista y masacra a los trabajadores y estudiantes desde hace cerca de un año. Para impedir la entrada en vigor del TLC, el proletariado peruano debe encabezar una Huelga General Indefinida, aquella que la burocracia reformista de la CGTP se niega sistemáticamente a convocar.

¡Expropiación sin pago y bajo control obrero de las empresas imperialistas y privatizadas!

¡Huelga General Indefinida contra el TLC!

¡Unidad de los trabajadores de la ciudad y del campo contra el gobierno de la burguesía, para forjar las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional!

¡Por un gobierno obrero y campesino! ¡Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina!

1 de julio de 2007

Colectivo Revolución Permanente

mayo 10, 2007

1 de mayo 2007: Es necesaria una Internacional obrera revolucionaria

Para que los trabajadores de todos los países derroten a sus burguesías y abran la vía del socialismo mundial, es necesaria una Internacional obrera revolucionaria

El capitalismo amenaza a la humanidad
El modo de producción capitalista agotó hace tiempo su papel progresista, como lo demostraron, en particular, las dos Guerras Mundiales y las crisis económicas mundiales de 1929 y de 1973. La burguesía sobrevive al precio de guerras y crisis económicas que destruyen periódicamente fuerzas productivas a gran escala.
La burguesía sobrevivió y prolongó su dominio gracias a las traiciones de los aparatos reformistas del movimiento obrero. Estas repetidas prórrogas históricas no le confieren nueva juventud. Sólo se mantiene preparando el terreno para nuevos conflictos y desequilibrios económicos aún más graves. La economía capitalista contemporánea es estimulada por el endeudamiento y la economía armamentística (más de 1.100 millones de dólares en gastos militares al año), lo que implica especulación, hipertrofia de las finanzas y militarismo.
El capitalismo toma un carácter más y más parásito. La producción para la rentabilidad obstaculiza el desarrollo económico y amenaza peligrosamente el medio ambiente. La devastación de una ciudad entera de Estados Unidos por un ciclón, mostró las consecuencias del recalentamiento climático y del carácter racista que asume cada vez más el capitalismo. Los Estados se multiplican, dividiendo a la humanidad en fronteras cada vez más caducas.

Este siglo ha empezado reaccionariamente
El mantenimiento del capitalismo nos cuesta muy caro a los trabajadores de las ciudades y el campo. Las grandes potencias reforzaron su dominio sobre el planeta: después de haber bombardeado Serbia, invadido Afganistán e Irak, ahora amenazan a Irán. El capitalismo ha sido restaurado en Rusia, Europa del Este y China. Los antiguos bastiones obreros en los países capitalistas son desmontados por las privatizaciones y las reestructuraciones. La tasa de explotación aumentó por la intensificación del trabajo y el estancamiento de los salarios reales, o incluso su reducción. Así pues, la tasa de ganancia de los capitalistas temporalmente ha remontado.
Los descubrimientos de la ciencia y la técnica desembocan demasiado a menudo en el reforzamiento de la explotación y la opresión para la mayoría, y en el derroche de una minoría. En los países que afirman ser los modelos de la democracia, las libertades se reducen en nombre de la "lucha contra el terrorismo". El oscurantismo y el clericalismo se refuerzan. La crueldad amenaza: en Irak el Ejército norteamericano emplea la tortura; en la antigua Yugoslavia, en Ruanda, en Sudán, se cometieron genocidios o están en curso; los gobernantes chinos aplican la pena de muerte a gran escala para traficar con órganos humanos...
La población palestina vive en la opresión y la humillación. La esperanza de vida disminuyó en Rusia; millares de mineros mueren cada año en China; los nuevos capitalistas chinos y rusos viven en el lujo mientras la mayoría de la población trabajadora carece de todo. Cada año millones de personas son obligadas a dejar su país a causa de la guerra, la represión o la pobreza; en los países donde arriban suelen ser despreciados, sobreexplotados y perseguidos. Todas las grandes metrópolis albergan a una población supernumeraria que sufre la miseria y la inseguridad. Incluso en los países presentados como modelos en cuanto a empleo, el desempleo es masivo; por todas partes la precariedad de las trabajadoras y los trabajadores aumenta.

Los explotados y oprimidos son engañados y traicionados
Las propias burocracias privilegiadas y despóticas que dirigían las economías de los Estados declarados "socialistas", restablecieron el capitalismo. Los regímenes nacionalistas burgueses que desafiaban después de la Segunda Guerra Mundial a los imperialismos europeos y norteamericanos, capitularon generalmente. Las direcciones nacionalistas del pueblo oprimido devolvieron las armas (ANC, FSLN, FMLN, IRA, ETA...) o juegan la carta del imperialismo dominante (OLP, PDK, UPK...). Su quiebra reforzó a corrientes aún más reaccionarias, racistas o fundamentalistas.
Las grandes organizaciones creadas por el proletariado a finales del siglo XIX y a principios del XX protegieron a su clase dominante y a su Estado burgués durante la última ola revolucionaria mundial, la de los años 70, lo que permitió la contraofensiva de la burguesía mundial en los años 80 y 90. Los aparatos corrompidos de los sindicatos preconizaron el interés nacional, cogestionaron, impidieron las huelgas generales, negociaron los planes antiobreros; los partidos reformistas, tanto de tipo socialdemócrata como estalinista, defendieron a su burguesía y, a veces, administraron lealmente a su Estado burgués en detrimento de los trabajadores de su país y de los países dominados.
Durante los años 60 y 70, las múltiples corrientes castristas, maoístas y pseudotrotskistas recogieron la energía revolucionaria de la juventud pretendiendo levantar la bandera de la revolución, abandonada por la Internacional "socialista" y los partidos "comunistas". Con el reflujo de la clase obrera y en particular la restauración del capitalismo en Rusia y China, las antiguas organizaciones centristas desaparecieron, se unieron a los partidos tradicionales o crearon nuevos partidos obrero-burgueses. Las organizaciones "izquierdistas" o "radicales" que subsisten pasaron a ser en su mayoría reformistas, pacifistas, o incluso chauvinistas. Trabajan de la mano con burócratas sindicales, se alinean con Chávez, hacen pasar al Foro Social Mundial como "anticapitalista", le dan su confianza a la ONU o cortejan a movimientos ecologistas y religiosos. Casi todas votaron en un momento u otro por partidos burgueses (LCR de Francia por Chirac...) e incluso establecido frentes populares (Partido Socialista de los Trabajadores de Gran Bretaña). Algunas han reclamado más policías (Lucha Obrera de Francia). Otras han participado en gobiernos burgueses (Democracia Socialista de Brasil, Partido Comunista Maoísta de Nepal).

La clase obrera posee la capacidad de resistir a los ataques y derribar al capitalismo
Pero la clase obrera creció a escala mundial. Nuevas concentraciones locales de trabajadores aparecen, generaciones que no conocieron derrotas renuevan el proletariado.
La juventud estudiante llevó adelante luchas importantes en Grecia, Chile, Italia y Francia. No sometieron a los pueblos de Irak los gigantescos medios militares británicos y norteamericanos. Los conductores de autobús y los profesores fueron a la huelga en Irán, los estudiantes y las mujeres se manifestaron. El proletariado chino comenzó a luchar colectivamente a pesar de una represión intensa. Se expulsó a varios Presidentes elegidos en América Latina; las masas en Venezuela resistieron a las tentativas de golpe apoyadas por el imperialismo; órganos soviéticos nacieron en Bolivia y México bajo la forma de las Asambleas Populares de EL Alto - La Paz y de Oaxaca. En los Estados Unidos, el consenso patriótico de 2001 en torno a Bush se agotó, como prueban las manifestaciones contra la guerra, las huelgas, las protestas contra las leyes que persiguen a los inmigrantes. En Europa, las manifestaciones contra la guerra iraquí fueron gigantescas en los Estados que participaron en ella (Gran Bretaña, Estado Español, Italia). Un verdadero levantamiento, abandonado sin perspectiva, sacudió los suburbios de Francia. En África, los trabajadores y los estudiantes de Guinea hicieron una huelga general contra el poder de Conté.

Por una internacional obrera, por la revolución socialista mundial
El proletariado (obreros, empleados, técnicos, etc.) es mayoritario a escala mundial y crea la parte fundamental de la riqueza de la sociedad. Posee el potencial de impedir que la humanidad se hunda en el abismo a donde la conduce inexorablemente la minoría capitalista. Si conduce una lucha resuelta contra la burguesía, sabrá implicar en ella a una gran parte del campesinado pobre, de la juventud estudiante, de los desempleados y marginados de las periferias de las mégapolis, e incluso a una fracción de los profesionales.
La línea de las direcciones burocráticas, de conciliación y capitulación hacia las clases dominantes, desmoraliza y divide a las filas trabajadoras. La unidad de los trabajadores se forja contra la burguesía. La clase obrera, no siendo una clase explotadora, no tiene otro medio para defenderse que la organización. Combate por la unidad de sus organizaciones frente a los capitalistas y los Gobiernos a su servicio, para imponer la democracia trabajadora en sus sindicatos y sus asambleas, para organizar su defensa ante los fascistas, ante los islamistas y ante todos los mercenarios del capital.
Si la clase obrera llega a superar la política de traición de los agentes reformistas de la burguesía, entonces la defensa de las conquistas sociales y las libertades, la lucha por la reducción del tiempo de trabajo, por la indexación de los salarios, contra la opresión nacional, contra la guerra imperialista, por la emancipación de las mujeres, por el control obrero de la industria... será eficaz y se conjugará en una fuerza formidable. Entonces, en una revolución permanente, el combate en cada país por la derrota del Estado burgués y por un Gobierno Obrero basado en organismos de poder proletario, abrirá la vía a la expropiación del capital, a la planificación por los productores, a la construcción del socialismo y a la federación socialista mundial.
Para esto, los trabajadores y trabajadoras más avanzados deben agruparse en un partido revolucionario, a escala nacional e internacional, ya que la clase obrera es la primera clase que, para ser revolucionaria, debe ser internacionalista. Ella incluye siempre a los inmigrantes. Ella es explotada cada vez más por grupos capitalistas de los Estados Unidos, de Europa Occidental y del Japón, que son transnacionales. Sobre todo, solamente la clase obrera es capaz de derribar las fronteras que constituyen obstáculos al desarrollo de las fuerzas productivas: el socialismo no podrá realizarse sino a escala mundial.

1 de mayo de 2007

Colectivo Revolución Permanente

abril 05, 2007

LUCHAR EN FRENTE UNICO DE LOS TRABAJADORES

Contra la burguesía, su Gobierno y sus partidos,
por construir el poder proletario

LUCHAR EN FRENTE UNICO
DE LOS TRABAJADORES

Transcurridos ocho meses de gobierno aprista, lo que había empezado en condiciones de cierta inestabilidad para el conjunto de las fracciones de la burguesía, se ha desarrollado en una dirección negativa para los intereses de los trabajadores. El gobierno ha sido capaz hasta el momento de brindarle comodidad política a la clase que representa, el movimiento obrero y popular se mantiene en general en una situación de desmovilización, y el APRA gobierna a su gusto basado en varias formas de colaboración con el resto de partidos similares en el Congreso.

Hace un año y medio, sin embargo, todavía distintos sectores buscaban arrancarle conquistas al gobierno de Toledo, al final de un proceso que durante algunos años llevó a las masas a arrinconarlo una y otra vez, en medio de una gran crisis de desprestigio no sólo del Poder Ejecutivo, sino también del Congreso y del Poder Judicial. Pero el movimiento de masas fue incapaz de establecer una situación en que se enfrentara de igual a igual con la clase dominante en una lucha por el poder, a pesar del caos que se instalaba en la alta administración del Estado y del desprestigio en el que se hundían todos los partidos burgueses tradicionales. ¿Por qué no se pudo?.

La respuesta involucra no sólo a los sucesos en el Perú, sino a lo acontecido en el plano internacional a lo largo de la historia contemporánea: la crisis de dirección política del movimiento obrero. Se trata de la existencia de una dirección oportunista, burocratizada, que pretende únicamente minúsculas reformas sociales; una dirección que manipula, boicotea y traiciona las luchas de los oprimidos en su propio beneficio, más todavía si éstas amenazan colisionar abiertamente con las fuerzas políticas y militares del estado capitalista. Desde los momentos de mayor escalada de la lucha de clases vividos durante el gobierno anterior, un infame pacto se hizo evidente entre los políticos burgueses (oficialistas y de oposición) de un lado, y los dirigentes del movimiento obrero y campesino del otro. El objetivo ha sido sostener el régimen seudodemocrático, desmovilizar a las masas y utilizar una vez más los procesos electorales para que la burguesía pueda reponerse de su crisis política.

En estas circunstancias, algunos hechos resultaron especialmente escandalosos: entre las muchas declaraciones de respaldo de la dirección de la CGTP a Toledo a consecuencia de las masivas exigencias de vacancia presidencial, la más rotunda fue la visita del Secretario General Juan José Gorriti a Palacio, el año 2003. Poco después, el 14 de febrero de 2004, Mario Huamán, Presidente de la CGTP, expresaba su apoyo al ratificado Primer Ministro Ferrero, “para salir de la crisis”. Todo en gracia al Acuerdo Nacional con los explotadores. Luego, como de costumbre, era necesaria una medida que diera la impresión de voluntad de lucha, a manera de paliar el descrédito de la dirección reformista entre las masas. Pensado como una válvula de escape para la presión popular acumulada contra la burguesía, la cúpula de la CGTP convocó al Paro Nacional del 14 de julio, que resultó exitoso en la mayor parte del país pero no en la capital. De esta manera, la ciudad largamente de mayor concentración obrera le daba la espalda a la burocracia, cobrándole su complicidad con el repudiado Estado.

Lo que siguió fue la colaboración fiel con la burguesía en el largo opio electoral. La cúpula reformista (PC-Patria Roja) intentó volver al Congreso mediante el Frente Amplio de Izquierda, y sólo cosechó el 1 % de respaldo de una masa trabajadora hastiada de su arribismo y traiciones. Luego de haber cortejado y adulado durante años a determinados partidos burgueses (primero al APRA y a UPP, finalmente al PNP), obteniendo tan sólo humillaciones, el desvencijado stalinismo recibió esa justa y soberana cachetada del pueblo. Por otro lado, en el plano sindical, el actual desdén de las bases magisteriales hacia la mafia de Patria Roja en el Sutep, es una muestra elocuente del desprecio que genera la burocracia.


Y ahora qué

Al mismo tiempo, la burguesía en pleno y todas sus expresiones políticas, hacían de la consecución del Tratado de Libre Comercio con los EEUU un objetivo estratégico suyo; mientras la dirección del movimiento de masas que debía encabezar la lucha por la total derrota de esos planes del imperialismo y sus lacayos, agachaba la cabeza y gemía “Tratado sí, pero así no”, junto con los sectores de la burguesía agraria de Conveagro. Hoy todo ha quedado en manos de los congresistas del Imperio y hace tiempo que la lucha de los trabajadores peruanos fue rendida por su propios dirigentes.

Desmoralizado y desarmado políticamente por sus perennes mandamases, el pueblo trabajador observa ahora cómo el viejo APRA proimperialista y la demagogia de Alan García campean sin rival, ventilando las farsas de la vuelta a la Constitución de 1979, del fin de la renta básica telefónica, de la desaparición de los alrededor de 1000 services, de la desafiliación de las AFP, y tantas otras. En cambio, el regreso de su peor represión está garantizado: estudiantes limeños, campesinos ayacuchanos, trabajadores abanquinos y huancavelicanos, ya tuvieron el honor de estar entre los primeros.

Esta confortable reanimación política que sus mayordomos sindicales han obsequiado a la burguesía, sólo puede ser combatida con la reactivación de la lucha de masas, con la unidad de los oprimidos y con el esfuerzo por dotarse de dirigencias honestas que reflejen la democracia proletaria; con una política de frente único de los trabajadores, que enfrente resueltamente a la clase dominante, a su Gobierno y a todos sus aparatos políticos. Si la dirección de la CGTP, de Construcción Civil, del Sutep, de la CNA, FDTA, FDTC y de los principales gremios, no es objetivamente capaz de convocar y liderar a los trabajadores contra su enemigo de clase en la tarea histórica de forjar sus propios organismos de poder, entonces esas cúpulas caducas deben dejar de sabotear la designación de auténticos representantes, clasistas y revolucionarios, por las masas organizadas.

Trabajadores, luchemos por:

● Impedir que el TLC entre en vigencia.
● Desconocer la Deuda Externa.
● Expropiar sin pago las empresas imperialistas y privatizadas.
● Desburocratizar la CGTP y crear una única Central de masas.
● Forjar Asambleas Populares para una Asamblea Popular Nacional.
● Forjar un partido obrero revolucionario para la revolución socialista.


Marzo 26, 2007

COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ